Una vida por otros

Maria Antonia antiende a una clienta habitual.



ANA LERÍA

El día empieza a las 6:30 de la mañana, es su momento. Se toma un café con leche acompañado de un cigarrillo Marlboro. Sin prisa, pero sin pausa. A las 7:30 se pone en movimiento: despierta a su nieta, la arregla, le da el desayuno, la lleva al colegio y a las 9 abre la tienda.Entrada a la tienda de alimentación Ponsa, en Gràcia.

En un espacio pequeño, impoluto y con aire antigüo. Conserva algunos elementos decorativos y el peso que usaban sus padres cuando abrieron. María Antonia y su marido Bakali, de origen marroquí, regentan la tienda que ella heredó de sus padres. Ahí se crío y ahí  sigue hoy. “Estoy aquí desde hace 55 años, toda mi vida”.

En carrer de Berga número tres se encuentra Ponsa, cercano al Mercat de la Llibertat de Vila de Gràcia. Su apellido rotulado con una fecha, 1952, año en que sus padres la abrieron. Ella la mantiene para el sustento de los suyos.

Además de su marido y su nieta, en casa viven cinco personas más. Su hija, el yerno, otro nieto y su madre, quien le ayuda con algunas tareas del hogar.

QUERIDA, MUY QUERIDA

Desde que abre hasta que echa el cierre no dejan de entrar clientes. Todos la conocen, todos la saludan con cariño y ella los llama por su nombre. Comentan las novedades del día en el barrio y se echan unas risas.Maria Antonia sirve a un cliente un encargo.

“Vengo aquí por el trato que recibo. La tienda está aquí desde que tengo memoria. Mi madre ya venía y ahora vengo yo. Antonia es una buena amiga”. Como una amiga es como la definen la mayoría de clientas. “Antonia y su marido son muy agradables”, “siempre tienen una sonrisa y una palabra amable”, son algunos de los comentarios que hacen las señoras y los señores.

Su comida es tan alabada como ella. En la trastienda, detrás de los mostradores, tiene una cocina industrial donde se aprecian desde fuera los fogones y las grandes ollas en las que prepara las lentejas, garbanzos, croquetas y todo tipo de comida casera que hace las delicias del paladar de quien la compra.

Antonia se define como una mujer sencilla. “Lo que ves es lo que soy”, dice. Pero es tímida. Le cuesta soltarse con desconocidos. Sin embargo, con aquellos que compran cada día en Ponsa, cuenta anécdotas y a las clientas más jóvenes da consejos para alimentar a los niños. Es risueña. Aunque dice que si le tocas las cosquillas, saca su genio.

EL TRABAJO

A ella le gusta trabajar allí por el trato con la gente. La conoce todo el mundo y hablan muy bien de ella, escucha a todos e incluso ayuda a algunas clientas. Les especifica cómo les da el cambio y sale del mostrador para ayudar a salir de la tienda a quién más cuesta bajar el escalón que separa el suelo de la tienda de la acera: “Amelia, no vaya a saltar”.
Es una persona abierta de mente. Se casó con un joven marroquí que había cruzado el Estrecho de Gibraltar en el año 75 con María Antonia Ponsa atiende a los clientes que compran en la tienda de legumbres cocidas que heredó de sus padres.la marcha verde. Trasgresora de seguro.
-¿Cuánto llevan casados, Bakali?
– Treintaitantos.
– Treinta – contesta ella.

A pesar de su mirada cansada, sus ojos chispean vivos. Parece que las horas y años no pasan por ella. No aparenta su edad.  Los viernes al medio día no cierra el local. Pero hace una pausa a media mañana para fumar un cigarrillo, cuando el trasiego de la tienda le da un respiro. Toma un segundo café que normalmente le acerca una clienta agradecida.

DESCANSO

Cuida a su familia, cuida a sus clientes y cuida su tienda. El tiempo que resta le gusta pasarlo en casa tranquila. Se relaja en el sofá y enciende la tele. Deja pasar un rato sin pensar en nada más allá de lo que pongan en el televisor. Sin las preocupaciones que suelen ocuparle el pensamiento. “Ya paso mucho tiempo de pie en la tienda, en casa aprovecho para descansar”.

El ejemplo del sacrificio por la familia y la bondad desinteresada con las personas de su barrio. Espera pacientemente el tiempo para poder apagar las luces y bajar la chapa, dejar el trabajo aparcado a la espera de que vuelva a sonar el despertador a las 6:30.

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